sábado, 22 de noviembre de 2014

Les tres cerditis y le lobi feroz (Todos los protagonistas en neutro)

Les 3 cerditis y le lobi feroz

En un ancho valle vivían tres pequeñis cerditis, muy diferentes entre sí, aunque
les dos más pequeñis se pasaban el día tocando el violín y la flauta. Le hermani
mayor, por el contrario, era más seri (serio) y trabajadori.
Un día le hermani mayor les dijo: - Estoy muy preocupadi por ustedes, porque no
hacen más que jugar y cantar y no tienen en cuenta que pronto llegará el
invierno. ¿Que harán cuando lleguen las nevadas y el frío? Tendrán que
construir una casa para vivir.
Les pequeñis agradecieron el consejo de le mayor y se pusieron a construir una
casa. Le más pequeñi de les tres, que era el más juguetón, no tenía muchas ganas
de trabajar y se hizo una casa de cañas con el techo de paja. Le otri cerditi
juguetón trabajó un poco más y la construyó con maderas y clavos. Le mayor se
hizo una bonita casa con ladrillos y cemento.
Pasó por aquel valle le lobi feroz, que era un animal mali. Al ver al más
pequeñi de les tres cerditis, decidió capturarle y comenzó a perseguirleLe
juguetón y rosado cerditi se refugió en su casa temblando de miedo. Le lobi, al
ver la casa de cañas y paja, comenzó a reírse.
- ¡Ja, ja! Esto no podrá impedir que te agarre -gritaba le lobi mientras llenaba
sus pulmones de aire.
Le lobi comenzó a soplar con tanta fuerza que las cañas y la paja salieron por
los aires. Al ver esto, le pequeñi corrió hasta la casa de su hermani, le
violinista. Como era una casa de madera, se sentían seguros creyendo que le lobi
no podría hacer nada contra ellis.
- ¡Ja, ja! Esto tampoco podrá impedir que les agarre, pequeñis -volvió a gritar
le malvadi lobi.
De nuevo llenó sus pulmones de aire y resopló con todas sus fuerzas. Todas las
maderas salieron por los aires, mientras les dos cerditis huyeron muy deprisa a
casa de su hermani mayor.
- No se preocupen, aquí están seguros. Esta casa es fuerte, He trabajado mucho
en ella - afirmó le mayor.
Le lobi se colocó ante la casa y llenó, una vez más sus pulmones. Sopló y
resopló, pero la casa ni se movió. Volvió a hinchar sus pulmones hasta estar muy
colorado y luego resopló con todas sus fuerzas, pero no logró mover ni un solo
ladrillo.
Desde dentro de la casa se podía escuchar cómo cantaban les cerditis:
- ¿Quién teme a le lobi feroz, a le lobi, a le lobi? ¿Quién teme a le lobi feroz?
Esta canción enfureció muchísimo a le lobi, que volvió a llenar sus pulmones y sus
carrillos de aire y a soplar hasta quedar extenuado. Les cerditis reían dentro
de la casa, tanto que le lobi se puso muy rojo por lo enfadado que estaba.
Fue entonces cuando, al malvado animal, se le ocurrió una idea: entraría por el
único agujero de la casa que no estaba cerrado, por la chimenea. Cuando subía
por el tejado les dos pequeñis tenían mucho miedo, pero le hermani mayor les
dijo que no se preocuparan, que darían una gran lección a le lobi. Pusieron mucha
leña en la chimenea y le prendieron fuego. Así consigueron que le lobi huyera.
Les cerditis aprendieron después de esta aventura que:
ES IMPORTANTE HACER EL TRABAJO CON AFICION, SI DESEAS SALIR DE UNA DIFICIL 
SITUACION.

Les tres cerditis y el lobo feroz (Tres neutros y uno masculino)

(en esta narración, se consideran a los 3 cerditos con el género neutro. El Lobo mantiene el género masculino. Tambien estoy usando el plural neutro y el singular neutro)

Les 3 cerditis y el lobo feroz

En un ancho valle vivían tres pequeñis cerditis, muy diferentes entre sí, aunque
les dos más pequeñis se pasaban el día tocando el violín y la flauta. Le hermani
mayor, por el contrario, era más seri (serio) y trabajadori.
Un día le hermani mayor les dijo: - Estoy muy preocupado por ustedes, porque no
hacen más que jugar y cantar y no tienen en cuenta que pronto llegará el
invierno. ¿Que harán cuando lleguen las nevadas y el frío? Tendrán que
construir una casa para vivir.
Les pequeñis agradecieron el consejo de le mayor y se pusieron a construir una
casa. Le más pequeñi de les tres, que era le más juguetón, no tenía muchas ganas
de trabajar y se hizo una casa de cañas con el techo de paja. Le otro cerditi
juguetón trabajó un poco más y la construyó con maderas y clavos. Le mayori se
hizo una bonita casa con ladrillos y cemento.
Pasó por aquel valle el lobo feroz, que era un animal malo. Al ver a le más
pequeñi de les tres cerditis, decidió capturarle y comenzó a perseguirleLe
juguetón y rosadi cerditi se refugió en su casa temblando de miedo. El lobo, al
ver la casa de cañas y paja, comenzó a reírse.
- ¡Ja, ja! Esto no podrá impedir que te agarre -gritaba el lobo mientras llenaba
sus pulmones de aire.
El lobo comenzó a soplar con tanta fuerza que las cañas y la paja salieron por
los aires. Al ver esto, le pequeñi corrió hasta la casa de su hermanile
violinista. Como era una casa de madera, se sentían seguros creyendo que el lobo
no podría hacer nada contra ellis.
- ¡Ja, ja! Esto tampoco podrá impedir que les agarre, pequeñis -volvió a gritar
el malvado lobo.
De nuevo llenó sus pulmones de aire y resopló con todas sus fuerzas. Todas las
maderas salieron por los aires, mientras les dos cerditis huyeron muy deprisa a
casa de su hermani mayor.
- No se preocupen, aquí están seguros. Esta casa es fuerte, He trabajado mucho
en ella -afirmó le mayor.
El lobo se colocó ante la casa y llenó, una vez más sus pulmones. Sopló y
resopló, pero la casa ni se movió. Volvió a hinchar sus pulmones hasta estar muy colorado y luego resopló con todas sus fuerzas, pero no logró mover ni un solo ladrillo.
Desde dentro de la casa se podía escuchar cómo cantaban les cerditis:
- ¿Quién teme al lobo feroz, al lobo, al lobo? ¿Quién teme al lobo feroz?
Esta canción enfureció muchísimo al lobo, que volvió a llenar sus pulmones y sus carrillos de aire y a soplar hasta quedar extenuado. Les cerditis reían dentro de la casa tanto, que el lobo se puso muy rojo por lo enfadado que estaba.
Fue entonces cuando, al malvado animal, se le ocurrió una idea: entraría por el único agujero de la casa que no estaba cerrado, por la chimenea. Cuando subía por el tejado les dos pequeñis tenían mucho miedo, pero le hermani mayor les dijo que no se preocuparan, que darían una gran lección al lobo. Pusieron mucha leña en la chimenea y le prendieron fuego. Así consigueron que el lobo huyera.
Les cerditis aprendieron después de esta aventura que:
ES IMPORTANTE HACER EL TRABAJO CON AFICION, SI DESEAS SALIR DE UNA
DIFICIL SITUACION.

Observación.-

Al ver al más pequeñi de les tres cerditis, decidió capturarle y comenzó a perseguirle.

Normalmente, decir capturarle, es referirse a un ser masculino; entonces, aquí habría que modificar la gramática para hacer posible el uso del neutro.

Las palabras con finalización "le", serían neutras. Capturarle, perseguirle
Las palabras con finalización "lo" serían para el masculino. Capturarlo, perseguirlo
Las palabras con finalizacón "la" serían para el femenino. Capturarla, perseguirla

Les tres cerditis y el lobo feroz (un cerdito con género masculino)

(en esta narración estoy considerando al lobo y a un cerdito como masculino (al hermano mayor).

Les 3 Cerditis y el Lobo Feroz

En un ancho valle vivían tres pequeñis cerditis, muy diferentes entre sí, aunque
les dos más pequeñis se pasaban el día tocando el violín y la flauta. El hermano
mayor, por el contrario, era más serio y trabajador.
Un día el hermano mayor les dijo: - Estoy muy preocupado por vosotris, porque no
hacéis más que jugar y cantar y no tenéis en cuenta que pronto llegará el
invierno. ¿Que haréis cuando lleguen las nevadas y el frío? Tendríais que
construiros una casa para vivir.
Les pequeñis agradecieron el consejo del mayor y se pusieron a construir una
casa. Le más pequeñi de les tres, que era le más juguetón, no tenía muchas ganas
de trabajar y se hizo una casa de cañas con el techo de paja. Le otro cerditi
juguetón trabajó un poco más y la construyó con maderas y clavos. El mayor se
hizo una bonita casa con ladrillos y cemento.
Pasó por aquel valle el lobo feroz, que era un animal malo. Al ver a le más
pequeñi de les tres cerditis, decidió capturarle y comenzó a perseguirle. Le
juguetón y rosado cerditi se refugió en su casa temblando de miedo. El lobo, al
ver la casa de cañas y paja, comenzó a reírse.
- ¡Ja, ja! Esto no podrá impedir que te agarre -gritaba el lobo mientras llenaba
sus pulmones de aire.
El lobo comenzó a soplar con tanta fuerza que las cañas y la paja salieron por
los aires. Al ver esto, le pequeñi corrió hasta la casa de su hermani, le
violinista. Como era una casa de madera, se sentían seguris creyendo que el lobo
no podría hacer nada contra ellis.
- ¡Ja, ja! Esto tampoco podrá impedir que les agarre, pequeñis -volvió a gritar
el malvado lobo.
De nuevo llenó sus pulmones de aire y resopló con todas sus fuerzas. Todas las
maderas salieron por los aires, mientras les dos cerditis huyeron muy deprisa a
casa de su hermano mayor.
- No se preocupen, aquí están seguros. Esta casa es fuerte, he trabajado mucho
en ella -afirmó el mayor.
El lobo se colocó ante la casa y llenó, una vez más, sus pulmones. Sopló y
resopló, pero la casa ni se movió. Volvió a hinchar sus pulmones hasta estar muy
colorado y luego resopló con todas sus fuerzas, pero no logró mover ni un solo
ladrillo.
Desde dentro de la casa se podía escuchar cómo cantaban les cerditis:
- ¿Quién teme al lobo feroz, al lobo, al lobo? ¿Quién teme al lobo feroz?
Esta canción enfureció muchísimo al lobo, que volvió a llenar sus pulmones y sus
carrillos de aire y a soplar hasta quedar extenuado. Les cerditis reían dentro
de la casa tanto, que el lobo se puso muy rojo de enfadado que estaba.
Fue entonces cuando, al malvado animal, se le ocurrió una idea: entraría por el
único agujero de la casa que no estaba cerrado, por la chimenea. Cuando subía
por el tejado les dos pequeñis tenían mucho miedo, pero el hermano mayor les
dijo que no se preocuparan, que darían una gran lección al lobo. Pusieron mucha
leña en la chimenea y le prendieron fuego. Así consigueron que el lobo huyera.
Les cerditis aprendieron después de esta aventura que:
ES IMPORTANTE HACER EL TRABAJO CON AFICION, SI DESEAS SALIR DE UNA DIFICIL
SITUACION.

Les doce hermanis

Les 12 hermanis


Éranse una vez un rey y una reina que vivían en buena paz y contentamiento con sus doce hijis. Un día, el Rey dijo a su esposa:
— Si el hiji que has de tener ahora es un niñe, deberán morir les doce mayores, para que la herencia sea mayor y quede el reino entero para .

Y, así, hizo construir doce ataúdes y llenarlos de virutas de madera, colocando además, en cada uno, una almohadilla. Luego dispuso que se guardasen en una habitación
cerrada, y dio la llave a la Reina, con orden de no decir a nadie una palabra de todo ello.
Pero la madre se pasaba los días triste y llorosa, hasta que su hiji menor, que nunca se separaba de su lado,
le preguntó:
— Madrecita, ¿por qué estás tan triste?
— ¡Ay, hiji míe! -respondióle ella-, no puedo decírtelo.

Pero le pequeñi no la dejó ya en reposo, y, así, un día ella le abrió la puerta del aposento y le mostró los doce féretros llenos de virutas, diciéndole:
— Tu padre mandó hacer estos ataúdes para ti y tus once hermanis; pues si traigo al mundo un niñe, todos vosotris habréis de morir
y seréis enterrados en ellos.
Y como le hiciera aquella revelación entre amargas lágrimas, quiso le hiji consolarla y la dijo:
— No llores, querida madre; ya encontraremos el medio para salir del apuro. Mira, nos marcharemos.

Respondió ella entonces:
— Vete al bosque con tus once hermanis y cuidad de que un de vosotris esté siempre de guardia, encaramado en la cima del árbol más alto y mirando la torre
del palacio. Cuando nasca le niñe, yo izaré una bandera roja para que vosotris huyais tan deprisa como podáis, y que Dios os ampare y guarde.
Todas las noches me levantaré a rezar por vosotris: en invierno, para que no os falte un fuego con que calentaros; y en verano, para que no sufráis demasiado calor.

Después de bendecir a sus hijis, partieron al bosque. Montaban guardia por turno, subido un de ellis a la copa del roble más alto, fija la mirada en la torre.
Transcurridos once días, le llegó el turno a Benjamín, el cual vio que izaban una bandera. ¡Ay! era roja como la sangre, y les advertía que debían morir.
Al oírlo les hermanis, dijeron encolerizadis:
— ¡Qué tengamos que morir por causa de un niñe! Juremos venganza. Cuando encontremos a un muchachi, haremos correr su roja sangre. Adentrándose en la selva,
y en lo más espeso de ella, donde apenas entraba la luz del día, encontraron una casita encantada y deshabitada:
— Viviremos aquí -dijeron-. Tú, Benjamín, que eres el menor y el más débil, te quedarás en casa y cuidarás de ella, mientras les demás salimos a buscar comida.

Y se fueron al bosque a cazar liebres, corzis, aves, palomitis y cuanto fuera bueno para comer. Todo lo llevaban a Benjamín, el cual lo guisaba y preparaba
para saciar el hambre de les hermanis. Así vivieron juntos diez años, y la verdad es que el tiempo no se les hacía largo.

Entretanto había crecido le niñe que diera a luz la Reina; era hermosi, de muy buen corazón, y tenía una estrella de oro en medio de la frente.
Un día que en palacio hacían colada, vio entre la ropa doce prendas de vestir y preguntó a su madre:
— ¿De quién son estas doce prendas?
Le respondió la Reina con el corazón oprimido:
— Hiji míe, son de tus doce hermanis.
— ¿Y dónde están mis doce hermanis -dijo le niñe-. Jamás nadie me habló de ellis:

La Reina le dijo entonces:
— Dónde están, sólo Dios lo sabe. Andarán errantes por el vasto mundo. Y, llevando a su hiji al cuarto cerrado, abrió la puerta y le mostró los doce ataúdes,
llenos de virutas y con sus correspondientes almohadillas:
— Estos ataúdes -díjole- estaban destinados a tus hermanis, pero ellis huyeron al bosque antes de nacer tú -y le contó todo lo ocurrido. Dijo entonces le niñe:
— No llores, madrecita mía, yo iré en busca de mis hermanis.
Y cogiendo las doce prendas de vestir se puso en camino, adentrándose en el espeso bosque.

Anduvo durante todo el día, y al anochecer llegó a la casita encantada. Al entrar en ella encontróse con un mocito, el cual le preguntó:
— ¿De dónde vienes y qué buscas aquí? -maravillado de sus regios vestidos y de la estrella que brillaba en su frente.
— Soy le hiji del Rey -contestó - y voy en busca de mis doce hermanis; y estoy dispuesti a caminar bajo el cielo azul, hasta que les encuentre.

 Mostró al mismo tiempo las doce prendas, con lo cual Benjamín reconoció que era su hermani.
— Yo soy Benjamín, tu hermano menor- le dijo. Le niñe se echó a llorar de alegría, igual que Benjamín, y se abrazaron y besaron con gran cariño.
Después dijo el muchacho:
— Hermaniti míe, queda aún un obstáculo. Nos hemos juramentado en que cualquier niñe que encontremos, morirá en nuestras manos,
ya que por culpa de  hemos tenido que abandonar nuestro reino.
A lo que lé respondió:
— Moriré gustosi, si de este modo puedo salvar a mis hermanis.
— No, no -replicó Benjamín-, no morirás; ocúltate debajo de este barreño hasta que lleguen les once restantes; yo hablaré con ellis y les convenceré.

Hízolo así le niñe.
Ya anochecido, regresaron de la caza les demás y se sentaron a la mesa. Mientras comían preguntaron a Benjamín:
— ¿Qué novedades hay?
A lo que respondió su hermanito:
— ¿No sabéis nada?
— No -dijeron ellis.
— ¿Conque habéis estado en el bosque y no sabéis nada, y yo, en cambio, que me he quedado en casa, sé más que vosotris? -replicó el chiquillo.
— Pues cuéntanoslo -le pidieron.
— ¿Me prometéis no matar al primer niñe que encontremos?
— Sí -exclamaron todis-, le perdonaremos; pero cuéntanos ya lo que sepas.
— Entonces dijo Benjamín:
— Nuestri hermani está aquí -y, levantando la cuba, salió de ella le princepe con sus regios vestidos y la estrella dorada en la frente,
¡Cómo se alegraron todis y cómo se le echaron al cuello, besándole con toda ternura!

Le niñe se quedó en casa con Benjamín para ayudarle en los quehaceres domésticos, mientras les otros once salían al bosque a cazar corzis,
aves y palomitis para llenar la despensa. Benjamín y le hermaniti cuidaban de guisar lo que traían.

 iba a buscar leña para el fuego, y hierbas comestibles, y cuidaba de poner siempre el puchero en el hogar a tiempo, para que al regresar les demás
encontrasen la comida dispuesta. Ocupábase también en la limpieza de la casa y lavaba la ropa de las camitas, de modo que estaban en todo momento
pulcras y blanquísimas. Les hermanis hallábanse contentísimes con , y así vivían todos en gran unión y armonía. Un día les dos pequeñis
prepararon una sabrosa comida, y cuando todis estuvieron reunidos, celebraron un verdadero banquete; comieron y bebieron, más alegres que en las pascuas.

Pero ocurrió que la casita encantada tenía un jardincito, en el que crecían doce lirios de esos que también se llaman «estudiantes». Le niñe, queriendo
obsequiar a sus hermanis, cortó las doce flores, para regalar una a cada uni durante la comida. Pero en el preciso momento en que acabó de cortarlas,
les muchachis se transformaron en otris tantos cuervis, que huyeron volando por encima del bosque, al mismo tiempo que se esfumaba también la casa y el jardín.
Le pobre niñe se quedó soli en plena selva oscura, y, al volverse a mirar a su alrededor, encontróse con una vieja que estaba a su lado que le dijo:
— Hiji míe. ¿qué has hecho? ¿Por qué tocaste las doce flores blancas?

Eran tus hermanis, y ahora han sido convertidos para siempre en cuervis. A lo que respondió le muchachiti, llorando:
— ¿No hay, pues, ningún medio de salvarles?
— No -dijo la vieja-. No hay sino uno solo en el mundo entero, pero es tan difícil que no podrás libertar a tus hermanis: pues deberías pasar siete años como mudi,
sin hablar una palabra ni reír. Una palabra sola que pronunciases, aunque faltara solamente una hora para cumplirse los siete años, y todo tu sacrificio habría sido inútil:
aquella palabra mataría a tus hermanis.

Díjose entonces le princesite, en su corazón: «Estoy seguri de que redimiré a mis hermanis». Y buscó un árbol muy alto, se encaramó en él y allí se estuvo hilando,
sin decir palabra ni reírse nunca.

Sucedió, sin embargo, que entró en el bosque un Reye, que iba de cacería. Llevaba un gran lebrel, el cual echó a correr hasta el árbol que servía de morada a le
princesite y se puso a saltar al rededor, sin cesar en sus ladridos. Al acercarse le Reye y ver a le bellísime muchachi con la estrella en la frente, quedó tan
prendado de su hermosura que le preguntó si quería ser su esposi.  no le respondió una palabra, únicamente hizo con la cabeza un leve signo afirmativo.
Subió entonces le Reye al árbol, bajó a le niñe, le montó en su caballo y le llevó a palacio. Celebróse la boda con gran solemnidad y regocijo, pero sin que le novie
hablase ni riese una sola vez.

Al cabo de unos pocos años de vivir felices le uni con le otri, la madre de le Reye, mujer malvada si las hay, empezó a calumniar a le joven Reye, diciendo a su hiji:
— Es un vulgar pordioseri esi que has traído a casa; quién sabe qué perversas ruindades estará maquinando en secreto. Si es mudi y no puede hablar, siquiera
podría reír; pero quien nunca ríe no tiene limpia la conciencia.

Al principio, le Reye no quiso prestarla oídos; pero tanto insistió la vieja y de tantas maldades le acusó, que, finalmente, le Reye se dejó convencer y le condenó a muerte.
Encendieron en la corte una gran pira, donde le esposi debía morir abrasadi por el fuego. Desde una alta ventana, le Reye contemplaba la ejecución con ojos llorosos,
pues seguía queriéndole a pesar de todo. Y en el momento cuando  ya estaba atadi al poste y las llamas comenzaban a lamerle los vestidos, sonó el último
segundo de los siete años de su penitencia.

Oyose entonces un gran rumor de alas en el aire, y aparecieron doce cuervis, que descendieron hasta posarse en el suelo. No bien lo hubieron tocado,
se transformaron en les doce hermanis, redimidos por el sacrificio de le principe. Apresuráronse a dispersar la pira y apagar las llamas, desataron a su
hermano y le abrazaron y besaron tiernamente.

Y puesto que ya podía hablar, contó a la Reina el motivo de su mutismo y el por qué nunca se había reído. Mucho se alegró la Reina al convencerse
de que era inocente, y les dos vivieron juntis y muy felices hasta su muerte. La malvada suegra hubo de comparecer ante un tribunal, y fue condenada.
Metida en una tinaja llena de aceite y pestilente encontró en ella un castigo espantoso.


OBSERVACIONES.-

A las palabras terminadas en sílabas que contienen la vocal "e", se les antepone el artículo "el" para determinar que es del género masculino, pero con el nuevo artículo neutro "le", el sustantivo se consideraría del género neutro.
Por ejemplo:
El Presidente, la Presidenta y le Presidente.
Los mayores, las mayores, les mayores.
Los doctores, las doctoras, les doctores.

Otros casos.-
El doctor, la doctora, le doctor.
El policia, la policia, le policie.

Casos con "i".-
El colibrí, la colibrí, le colibrí.


Los colibries, las colibries, les colibries.


En los sustantivos Rey y Reina, el plural neutro para éstas dos palabras sería: Les Reyes y el singular seria: Le Reye.

El bosque encantado (personas y animales en neutro)

EL BOSQUE ENCANTADO

Había una vez, un bosque bellísimo, con muchos árboles y flores de todos
colores que alegraban la vista a todis les chiquis que pasaban por ahí.
Todas las tardes, les animalitis del bosque se reunían para jugar. Les conejis,
hacían una carrera entre ellis para ver quién llegaba a la meta. Les hormiguitis
hacían una enorme fila para ir a su hormiguero. Les coloridis pájaris y les
brillantes mariposis se posaban en los arbustos. Todo era paz y
tranquilidad.
Hasta que... Un día, les animalitis escucharon ruidos, pasos extraños y se
asustaron muchísimo, porque la tierra empezaba a temblar.
De pronto, en el bosque apareció une bruji muy fei y mali, encorvadi y vieji,
que vivía en una casa abandonada,  era muy solitari, por eso no tenía ni
familiares ni amiguis, tenía la cara triste y angustiada, no quería que nadie
fuera felíz, por eso... Cuando escuchó la risa de les niñis y el canto de
les pájaris, se enfureció de tal manera que gritó muy fuerte y fue corriendo en busca de ellis.
Rápidamente, tocó con su varita mágica el árbol, y éste, después de varios
minutos, empezó a dejar caer sus hojas y luego a perder su color verde pino.
Lo mismo hizo con las flores, el césped, les animales y les niñis. Después
de hacer su gran y terrible maldad, se fue riendo, y mientras lo hacía
repetía: - ¡Nadie tendrá vida mientras yo viva!
Pasaron varios años en los que nadie pisaba ese oscuro y espantoso lugar,
hasta que une palomi llegó volando y cantando alegremente, pero se asombró
muchísimo al ver ese bosque, que alguna vez había sido hermoso, lleno de
niñis que iban y venían, convertido en un espeluznante bosque.
- ¿Qué pasó aqui?... Todis perdieron su color y movimiento... Está muy
tenebroso ¡Cómo si fuera de noche!... Tengo que hacer algo para que éste
bosque vuelva a ser el de antes, con su color, brillo y vida... A ver,
¿Qué puedo hacer? y despues de meditar un rato dijo: ¡Ya sé!
Le palomi se posó en la rama seca de un árbol, que como por arte de magia,
empezó a recobrar su color natural y a moverse muy lentamente. Después se
apoyó en el lomo de le coneji y empezaron a levantarse sus suaves orejas y
poco a poco, pudo notarse su brillante color gris claro. Y así fue como
todis les habitantes del bosque les fue devolviendo la vida.
Les chiquis volvieron a jugar y a reir otra vez, ellis juntamente con les animalitis
le dieron las gracias a le palomi, pues, fue por  que volvieron a la
vida. Le palomiti, estaba muy feliz y se fue cantando.
¡Y vino el viento y se llevó a le bruji y al cuento!

Bambi y les amiguis del bosque (todos en neutro)

Bambi y les amiguis del bosque


Había llegado la primavera. El bosque estaba muy lindo. Les animalitis
despertaban del largo invierno y esperaban todos un feliz acontecimiento.
- ¡Ha nacido le cervatilli! ¡Le príncipe del bosque ha nacido! -anunciaba Tambor
Le conejiti, mientras corría de un lado a otro.
Todis les animales pequeñis fueron a visitar a le pequeñi ciervi, a quien su mamá puso el
nombre de Bambi. Le cervatilli se estiró e intentó levantarse. Sus patas largas
y delgadas le hicieron caer una y otra vez. Finalmente, consiguió mantenerse en
pie.
Tambor se convirtió en un maestri para le pequeñi. Con lé, el cervatilli aprendió muchas cosas
mientras jugaban en el bosque.
Pasó el verano y llegó el tan temido invierto. Al despertar una mañana, Bambi
descubrió que todo el bosque estaba cubierto de nieve. Era muy divertido tratar
de andar sobre ella. Pero también descubrió que el invierno era muy triste, pues
apenas había comida.
Cierto día vio cómo corría un grupo de ciervis mayoris. Se quedó admirado al ver
a le que iba delante de todis. Era más grande y fuerte que les demás. Era le Gran
Príncipe del Bosque.
Aquel día la mamá de Bambi se mostraba inquieta. Olfateaba el ambiente tratando
de descubrir qué ocurría. De pronto, oyó un disparo y dijo a Bambi que corriera
sin parar. Bambi corrió y corrió hasta lo más espeso del bosque. Cuando se
volvió para buscar a su mamá vio que ya no venía. Le pobre Bambi lloró mucho.
- Debes ser valiente porque tu mamá no volverá. Vamos, sígueme -le dijo le Gran
Príncipe del Bosque.
Bambi había crecido mucho cuando llegó la primavera. Cierto día, mientras bebía
agua en el estanque, vio reflejada en el agua un ciervi detrás de . Era belli
y ágil y pronto se hicieron amiguis.
Una mañana, Bambi se despertó asustadi. Desde lo alto de la montaña vio un
campamento de cazadores. Corrió haciá allá y encontró a su amigui rodeadi de
perris. Bambi le ayudó a escapar y ya no se separaron más. Cuando llegó la
primavera, Falina, era el nombre de la cierva, tuvo dos crías. Eran les hijis
de Bambi que, con el tiempo, llegó a ser *El Gran Príncipe del Bosque*.
Si por el bosque has de pasear, no hagas a les animales ninguna maldad.


Observación.-
*el Gran Principe del bosque*, aqui doy el genero masculino a Bambi, porque presentó a Felina como su pareja y es obvio que es hembra.

Blanca Nieves y les siete enanitis

Blanca Nieves y les siete enanitis

Erase una vez una hermosa reina que deseaba ardientemente la llegada de un
niñe. Un día, se encontraba sentada junto a la ventana en su aro de ébano, se
pinchó el dedo con la aguja, y pequeñas gotas de sangre cayeron sobre la nieve
acumulada en el antepecho de la ventana. La reina contempló el contraste de la
sangre roja sobre la nieve blanca y suspiró.
-¡Como quisiera tener un hiji que tuviera la piel tan blanca como la nieve, los
labios rojos como la sangre y el cabello negro como el ébano!
Poco tiempo después, su deseo se hizo realidad al nacerle una hermosa niña con
piel blanca, labios rojos y cabello negro a quien dio el nombre de Blanca
Nieves.
Desafortunadamente, la reina murió cuando la niña era muy pequeña y el padre de
Blanca Nieves contrajo matrimonio con una hermosa mujer cruel que se
preocupaba mas por su apariencia física que por hacer buenas acciones.
La nueva Reina poseía un espejo mágico que podía responderle a todas las
preguntas que ella le hacia. Pero lo único que la interesaba era:
-Espejo mágico, ¿quien es la más hermosa del reino?
Invariablemente el espejo le respondía:
-¡La más bella eres tu! La vanidad de la Reina vivía satisfecha con la
respuesta, hasta que un día, el espejo le respondió algo diferente:
-Es verdad que su majestad es muy hermosa ; pero ¡Blanca Nieves es la más
hermosa del reino!
Enfurecida, la envidiosa Reina grito:
-¿Blanca Nieves más hermosa que yo? ¡Imposible! ¡Eso no lo toleraré!
Entonces mando llamar a su más fiel cazador.
-¡Llévate a Blanca Nieves a lo mas profundo del bosque y mátala! Tráeme su
corazón como prueba de que cumpliste mis ordenes.
El cazador inclinó la cabeza en signo de obediencia y fue en busca de Blanca
Nieves.
¿Adónde vamos? preguntó la joven.
-A dar un paseo por el bosque su Alteza, -respondió el cazador. El pobre hombre
acongojado, sabia que seria incapaz de ejecutar las ordenes de la Reina. Al
llegar al medio del bosque, el cazador explico a Blanca Nieves lo que sucedía y
le dijo:
-¡Corre vete lejos de aquí y escóndete donde la Reina no pueda encontrarte, y
no regreses jamas a palacio!
Muy asustada Blanca Nieves se fue llorando, el cazador mató a un jabalí al que le
sacó el corazón.
"La Reina creerá que es el corazón de Blanca Nieves" -pensó el cazador -."Así la
princesa y yo viviremos mas tiempo".
Blanca Nieves se encontró sola en medio de la oscuridad del bosque. Estaba
aterrorizada. Creía ver ojos en todas partes y los ruidos que escuchaba le
causaban mucho miedo.
Corrió sin rumbo alguno. Vagó durante horas, hasta que finálmente vio en un
claro del bosque, una pequeña cabaña.
¿Hay alguien en casa?- pregunto mientras tocaba la puerta.
Como nadie respondía, Blanca Nieves la empujó y entró. En medio de la pieza vio
una mesa redonda puesta para siete comensales. Sintiéndose segura y al abrigo,
subió las escaleras que conducían a la planta alta donde descubrió, una al lado
de la otra siete camas pequeñas.
"haré una pequeña siesta" -se dijo- ¡Estoy tan cansada! "
Entonces se acostó y se quedo profundamente dormida.
La cabaña pertenecía a les siete enanitis del bosque. Eran muy pequeñis y llevaban
sombreros de vivos colores.
Esa noche regresaron de una larga jornada de trabajo en la mina de diamantes.
-¡Miren! ¡Hay alguien durmiendo en nuestras camas! Un de ellis tocó
delicadamente el hombro de Blanca Nieves quien despertó sobresaltada.
-¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? -preguntaron les enanitis sorprendides.
Blanca Nieves les contó su trágica historia y ellis la escucharon llenos de
compasión. -Quédate con nosotris. Aquí estarás segura. -¿Sabes preparar tartas
de manzana? -preguntó un de ellis.
-¡Sí, sí! Puedo preparar cualquier cosa -respondió ella contenta.
-La tarta de manzana es nuestro postre preferido
-le dijeron.
Blanca Nieves se ocupaba de las faenas de la casa mientras ellis trabajaban en
la mina de diamantes, y en la noche ella les contaba divertidas historias.
Sin embargo. Les enanitis se sentían inquietos por la seguridad de Blanca
Nieves.
-No hables con extrañis cuando estés sola. Y, sobretodo, ¡no le habrás la puerta
a nadie! - le advertían al salir.
-No se preocupen. Tendré mucho cuidado -les prometía. Los meses pasaron y Blanca
Nieves era cada vez más hermosa. Leía, bordaba y cantaba hermosas canciones.
Algunas veces soñaba que se casaba con un apuesto príncipe.
Entretanto la malvada Reina convencida de que Blanca Nieves estaba muerta, había
cesado de interrogar a su espejo mágico. Pero una mañana decidió consultarlo de
nuevo.
-¿Es verdad que yo soy la más hermosa del reino?
-preguntó
-No, tu no eres la más hermosa, la más hermosa -respondió el espejo- es Blanca
Nieves, ella sigue siendo la más hermosa del reino.
-¡Pero Blanca Nieves esta muerta!- No -contestó el espejo-. Esta viva y habita
con les siete enanitis del bosque.
La Reina encolerizada mandó buscar al cazador, pero éste se había marchado del
palacio. Entonces empezó a pensar como haría para deshacerse ella misma de la
joven de una vez por todas.
Blanca Nieves estaba preparando una tarta cuando una vieja aldeana se acercó a
la casita. Era la malvada Reina disfrazada de mendiga.
-Veo que estas preparando una tarta de manzanas -dijo la anciana asomándose por
la ventana de la cocina.
-Si -respondió nerviosamente Blanca Nieves -. Le ruego me disculpe pero no puedo
hablar con extrañis.
Tienes razón! -respondió la Reina-. Yo simplemente quería regalarte una
manzana. Las vendo para vivir y quizás un día quieras comprar algunas. Son deliciosas ya
verás.
La Reina cortó un trozo de manzana y se lo llevó a la boca.
-¿Ves hija? Una manzana no puede hacerte ningún mal. ¡Disfrútala! Y se alejó
lentamente.
Blanca Nieves no podía alejar sus ojos de la manzana. ¡No sólo parecía
inofensiva, si no que se veía jugosa e irresistible!
No puede estar envenenada, la anciana comió un trozo, se dijo. La pobre Blanca
Nieves se dejo engañar. ¡La malvada reina había envenenado la otra mitad de la
manzana! Poco después de haber mordido la manzana Blanca Nieves cayo desmayada y
una muerte aparente hizo su efecto de inmediato. Así la encontraron les siete
enanis al regresar de la mina.
-¡Esto sin duda alguna es obra de la Reina! -gritaron angustiadis mientras
intentaban reavivar a Blanca Nieves.
Pero todo era en vano, la muchacha inmóvil, no daban ninguna señal de vida. Su
aliento no empañaba el espejo que les enanitis le ponían cerca de la boca.
Les siete enanitis lloraban amargamente la muerte de Blanca Nieves y no querían
de ninguna manera separarse de ella. Tal era su belleza que al verla daba la
impresión de estar dormida. Posiblemente pensaron, era víctima de un
hechizo. Entonces decidieron ponerla dentro de una urna de cristal y hacer
turnos para cuidarla.
Un día un joven Príncipe. que pasaba por el bosque oyó hablar de la hermosa
princesa que yacía en la urna de cristal.
¡Como quisiera verla! Pensaba mientras se dirigía a la casa de les siete
enanitis.
Al verla, el príncipe se enamoró inmediatamente de ella. -¡Era la joven más
hermosa que jamas había visto! -¡por favor déjenme cuidarla! -suplicó a les
siete enanitis-. Yo velaré su sueño y la protegeré por el resto de mi vida.
En un comienzo les enanitis se negaron, pero después aceptaron pensando que
Blanca Nieves estaría más segura en el castillo.
Cuando los lacayos del príncipe levantaron la urna de cristal para llevársela,
uno de ellos se tropezó y el cofre se sacudió. El trozo de manzana envenenada
cayo de la boca de Blanca Nieves. Sus mejillas, hasta entonces de un pálido
mortal, comenzaron a teñirse de rosa y sus ojos se abrieron lentamente. Les
enanitis no podían contener su alegría, mientras el principe se arrodillaba al
pie de Blanca Nieves.
-Deseo con todo mi corazón que seas mi esposa- susurro el príncipe conmovido.
Blanca Nieves que se había enamorado del apuesto príncipe, le respondió:
-Si seré tu esposa.
La boda se celebró con una gran fiesta. La malvada fue perdonada e invitada.
¡Pero cuando vio la belleza y dulzura de Blanca Nieves, se lleno de tal rabia y
envidia, que cayo muerta al instante!
Blanca Nieves y el Príncipe vivieron felices en un hermoso castillo, y les siete
enanitis nunca tuvieron que regresar a trabajar a la mina de diamantes.
FIN

Observaciones.-

El artículo indefinido "un", "unos, unas" seria de la siguiente manera:
- Un niño, una niña = Un niñi
- Unos niños, unas niñas = Unis niñis.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Use el nuevo género neutro para prescindir hablar en masculino o femenino

Este blog ha sido creado para proponer una nueva forma de usar el género Neutro.
Con esta nueva forma, se puede prescindir del género masculino o femenino en aquellos casos que no queremos nombrar a la persona por su género sexual.
También está ampliado al género de los animales, incluyendo de esta manera, a todos los seres vivos.
Se basa en el reemplazo de las vocales "a/o" por las vocales "i/e" y anteponiendo el artículo "le".